Mantener tus redes sociales es tan importante como crearlas. Si te parece raro que dedique un post sólo a eso, es que no tienes ni idea de lo poderosas que son. En este post te voy a hablar de cómo y por qué es importante tener tus redes al día.

¿Por qué mantener una red social?

El mantenimiento de las redes de tu negocio determina tu nivel de profesionalidad. Es muy fácil abrirte una cuenta en Instagram. Lo difícil es usarla apropiadamente y mantenerla. No es difícil llevar tacones. Lo dificil es terminar la noche sin parecer una cigüeña epiléptica. Si consigues llevar bien tus redes sociales, te será mejor organizarte. Tendrás un orden tanto con ellas como con tu negocio, todo estará conectado y te será mucho más fácil avanzar en la dirección apropiada. Este orden y organización son una forma más de demostrar interés por tu público. Es como tener una tienda y tenerlo todo desordenado y sucio. Si luego nadie entra, no te quejes. Tu público, además, estará más comprometido con tu marca, porque se siente a gusto, porque sabe que te preocupa y porque, en cierto modo, se siente especial. Por último, tener tus redes sociales bien administrar hará que los algoritmos te sean favorables, mostrando tus posts con más frecuencia y facilidad que si publicas sin organización alguna.

Define un objetivo

De esto ya hablamos en el punto dos, pero es importante que tengas presente en todo momento la dirección hacia la que vas. Esto hará que planificar, elegir contenido, y temporizarlo te resulte mucho más sencillo.

En la estrategia de redes sociales hay tres objetivos fundamentales: Captar, seleccionar y retener a tu audiencia. La estrategia varía según la etapa, pero la regularidad y la disciplina no pueden variar. Cuando hablo de regularidad no me refiero a que pongas todos los días los tres posts que dicen los manuales, sino que es mejor que postees con cierta frecuencia, a que postees una barbaridad un día de cada mes.

De mayor a menor

Te voy a explicar los pasos que sigo cada vez que tengo que hacer una estrategia para alguien.

Para empezar, hago un cuadrante con todos los meses. Así tengo una visión general del año. Esto también me permite dividir el año en temporadas, por ejemplo, a parte de en meses, como es normal. Aquí tendrás la oportunidad de elegir si quieres planificar según el año natural, o según el periodo escolar, por ejemplo. Lo que le venga mejor a tu negocio. Si tienes una tienda de manualidades quizá le venga mejor por año escolar. Si tienes una tienda de moda, por temporadas.

Después puedes planificar por meses. Lo que hago normalmente es elegir los fines de semana, por si puedo hacer algún tipo de publicación especial. Muchas veces hay eventos o ferias que ocupan todo el fin de semana, así que me puedo planificar las publicaciones conjuntamente.

En el plan semanal me gusta plantearme qué tipo de humor puede tener mi audiencia. Así, en muchos casos, lo normal es que tengan un lunes de mierda, o celebren el juernes, o que el domingo sea más bien un pre-lunes. Gracias al plan semanal también puedes plantearte si cada día lo utilizas para una temática diferente, y así tocas varias disciplinas.

En el planing diario tendrás que pensar que tu público tiene determinadas acciones que se repiten (desayunar, el almuerzo, o volver a casa del trabajo). Aprovecha sus rutinas para hacer tus publicaciones según su franja horaria.

Tipos de posts

Los expertos suelen hablar de cuatro tipos de posts, pero yo te voy a hablar de cinco, porque en ese quinto está el truco que nunca cuentan. Ahí voy.

Sólo texto. Un buen recurso, sobre todo si lo haces con la intención de interactuar con tu audiencia. Por ejemplo lanzando una pregunta, o pidiéndoles que continúen una frase. Este tipo de post está hecho para eso, para implicar a tu audiencia.

Enlaces. Están diseñados para derivar tráfico a tu web. Es un buen recurso, rápido y directo para dirigirlos, aunque tiene un inconveniente. No esperes que, una vez pinchen en tu web, vuelvan a tu red social a darle a Me gusta. Está comprobado que la inmensa mayoría pincha el enlace, lee el contenido que sea en la web, y cierra la pestaña.

Fotos. Otra gran forma de crear repercusión. De hecho, si la imagen está enlazada a algún sitio web, funcionará mejor que si pones la imagen y el enlace a la vez. Una de las curiosidades es que mucha gente suele compartir la publicación porque ha visto una foto bonita, sin leer siquiera el enlace del que habla.

Vídeos. El recurso más efectivo para enganchar a tu audiencia. Los vídeos son casi inevitables. La imagen en movimiento garantiza prácticamente que tu público te preste atención.

Enlaces de otros. Este es el bonus. Comparte contenido de otras webs, blogs, o perfiles de empresas. Demuestra que no tienes miedo a la competencia, que eres humilde y que sabes reconocer el trabajo bien hecho, aunque se dediquen a lo mismo que tú. Este concepto de sinergia está muy de moda y resulta muy efectivo. Pocos te lo van a decir, pero si solo posteas contenido tuyo en las redes, tu público renunciará a ti muy rápidamente, por cansino. Sin embargo si compartes contenido de otros, es más fácil que tu alcance se amplíe.

¿Qué puedo postear?

Fotos, timelapses, fotos de procesos, carteles motivacionales, noticias, productos para tu audiencia, onomásticas, celebraciones, eventos, ofertas, promociones, curiosidades. Recuerda, puedes postear sobre lo que quieras, siempre y cuando sea relevante.

Para terminar, y a modo de resumen, tu estrategia en redes debe crear tráfico orgánico, relevante y diverso. Tiene que aportar algo de valor a tu público, tienes que mostrar lealtad a él, y ofrecerle confianza. Tu estrategia debe estar integrada con otros medios o plataformas y tiene que resultar cómoda para tus usuarios.