Uno de los principios fundamentales a la hora de empezar un negocio es delimitar tus objetivos. Por desgracia estamos acostumbrados a abarcar, cuanto más, mejor. Esto es un error del que puedes culpar tranquilamente l sistema educativo y laboral de España. ¿Por qué? Porque nos han enseñado a que tenemos que estar al servicio del cliente pese a que es el cliente quien necesita nuestro trabajo. Muy mal.

SPOILER el cliente no siempre lleva la razón.

Pero esto no puede ser una excusa. Definir tus objetivos es el punto de partida y a la vez el sendero hacia donde va tu proyecto. Elige bien y te aseguro que todo irá viento en popa.

Miedo al compromiso

No te quiero agobiar pero si estás pensando en montar un negocio vas a tener que comprometerte con muchas cosas. Empezando por un estilo de vida. En ningún momento he dicho que esto fuera a ser fácil, pero tienes que entender que vivir como te dé la gana puede requerir un esfuerzo al que no estés acostumbrado. Y no hablo de madrugones, sino de acostumbrarse a una rutina que te impones. A tu propio ritmo, a tus rutinas, a tu organización. Ya no vas a tener a nadie que te eche la bronca si llegas tarde, o que te pida que eches horas extra sin cobrar. Por eso te decía antes que puedes culpar al sistema por habernos educado de una forma dependiente. Ahora es el momento de pasar página y dedicarte a lo tuyo. Y a disfrutarlo.

Criterios para elegir tus objetivos.

Qué tipo de vida quieres, cuánto dinero quieres ganar y cuánto quieres trabajar. Así de sencillo. No le des más vueltas. Deja de pensar en cosas triviales, ni en metas de gente que no te llega a la suela del zapato, Ya está bien. Esto es un cálculo matemático muy sencillo. Si quieres comprarte una casa de 120000€, en un año, tendrás que ganar, al menos 328€ al día. Ahora bien, ¿quieres comprarte una casa aquí o en Hawai? Si te la quieres comprar en Hawai, seguramente tengas que hacer unos 1000€ al día. ¿Quieres vivir en Hawai, bebiendo mojitos todo el día? ¿O prefieres tener una casa en el campo?

Tres preguntas. Tres. Qué tipo de vida quieres, cuánto dinero quieres ganar y cuánto quieres trabajar. Avísame cuando tengas la respuesta y empezamos a construir desde ahí. Piensa en si quieres un negocio con un local de venta al público. O quieres vivir de lo que eres capaz de hacer con tu ordenador. O dando charlas. Piensa si quieres dedicar a todo esto dos, tres, u ochos horas diarias. Cada día. Todos los días del año. Piensa, y elige en consecuencia.

Hawai es uno de tus objetivos.
Hawai es uno de tus objetivos.

¿Qué pretendes con tu empresa marca o servicio? Quizás tu objetivo es hacerte millonario, cosa que, por cierto, no tiene nada malo. Pero te repito, actúa en consecuencia y no tengas miedo a tomar una decisión y descartar otras opciones. Lo más malo que pueda pasar es que vuelvas un paso atrás y tomes otra alternativa.

Objetivos a corto plazo.

Lo ideal es plantear el primer año. Los primeros meses serán para pulir tu producto, para hablar con comerciales, para saber dónde posicionarlo, para arrancar el marketing online. En definitiva, para conocerte y empezar. Y, por favor, no pienses que si los primeros meses no te has hecho viral, no funciona. Hay mucha gente que se ha hecho viral, y no funciona. No es significativo.

Objetivos a largo plazo.

Estos cálculos se hacen en periodos más largos. Tres, cinco, diez años, dependiendo de la proyección que quieras tener. Quizá quieres montar algo pequeñito, para ahorrar y crear un proyecto mayor, o mudarte a otro país. A lo mejor prefieres tres años de trabajo intenso que te permitan jubilarte con 37 años. O puede que tu idea sea la de montar un emporio que dejar en herencia a tus hijos. Sea lo que sea, tenlo claro desde el primer momento, porque el problema no es que el negocio crezca, sino que tengas una actitud derrotista del tipo «podría ir peor», que no te va a llevar nada más que a fracasar.

Tomar la decisión de iniciar un proyecto es un acto muy valorable, pero no es suficiente. En el siguiente post hablaré de cómo escoger tu producto.