En este post quiero quitarme una espinita y hablar de un tema que, por ser políticamente correctos, apenas se trata de manera abierta: el cliente tóxico. Este problema está muy arraigado en la sociedad española sobre todo y tiene su fundamento en una actitud negativa, pesimista, cobarde e infecciosa. En el post que inauguraba este blog ya lo traté por encima. Hay un problema de actitud generalizado que beneficia a las empresas ajenas. Por decirlo de otra forma, todas aquellas empresas que no son la tuya buscan ese tipo de empleado pesimista que no cree en sí mismo y que se da por vencido rápidamente y que le falta hablar como a Marvin, el robot maniaco-depresivo de «La guía del autoestopista galáctico».

Greatest Hits del cliente tóxico

  • Siempre llega excusándose, pero justificándolo. «Perdona el retraso…», «Perdona que no hayamos quedado antes…». Y claro, te tienes que plantear si lo perdonas o no. Mientras que te lo piensas, sigue escuchándolo. No le cuentes nada porque todavía está con el chip de hablar de sí mismo. En serio, calla y escucha.
  • Tiene una premisa antes de que le expliques nada, que suele empezar con algo tipo «Antes de empezar, quiero decirte que…». Así, sin anestesia. Si ni siquiera hemos empezado, ¿qué tipo de lindeza crees que puede soltar?
  • Acto seguido, suelta su excusa. A todo esto, aún no has empezado a explicarle nada y ya te está quitando las ganas de vivir.
«Es que el negocio va regular.»
 No me jodas.
  • Te corrige todo lo que haces. Es curioso porque te llama para hacer algo que no sabe o no puede hacer, pero por momentos parece que sabe más que tú. Te darás cuenta por frases memorables como: «eso es mejor hacerlo así», o «creo que es mejor no hacer eso». Un genio en potencia, vaya.
  • Compara con otros tus técnicas y, sobre todo, tus precios. Esto es tan feo como poner a un ex por las nubes en la primera cita. No se ha dado cuenta, pero si eso estuviera tan bien no sería su “ex”, ni su negocio sería una mierda.
  • Cuestiona tus resultados. En tu cabeza sigues pensando que si tu «futuro cliente» supiera hacerlo tan bien, su negocio no sería una mierdaca, insisto, y no te habría tenido que llamar. Todo esto, repito, sin que tú hayas podido demostrar nada aún. Pero tú aguantas estoicamente y escuchas con cara de póker.
  • Hace como que escucha para luego soltar su excreción. Es duro pero es así. La excreción no, el hecho en sí. Tú ahí concentrado en todo lo que puedes hacer por tu «posible cliente», y él con la mirada clavada en ti, con ojos de pescado muerto. Te aseguro que si te concentras puedes escuchar su voz en off pensando «a ver si se calla ya que le pueda soltar todo lo que se me está ocurriendo».
  • Hace constantes referencias al pasado. Todos venimos de algún sitio, eso está muy bien, pero este tipo de cliente no para de mencionar lo mal que le fue con tal o cual cosa, o que eso que le propones ya lo hizo y no obtuvo los resultados que esperaba. No te voy a decir que esto te tiene que dar igual, porque es verdad que los miedos están ahí. Qué coño. Te tiene que dar igual. Hay que pasar página, arriesgarse y dejar la toxicidad a un lado de una vez.
  • Mi favorito: te regatea. Esto puede llegar a límites denigrantes, como por ejemplo soltar una carcajada cuando le dices tu tarifa o el presupuesto total. Pero vamos a ver, alma de cántaro, ¿con quien has empatado para reírte de un profesional? Sinceramente, este para mí es el límite. Puedo entender una precariedad económica, una negociación, pero, ¿reírte de mis precios? Eso es de pobres.
  • Nunca tienen ningún problema con nada «Pero…». Sigue sumando. ¿Pero qué? Te recomiendo que lleves siempre una libretita y empieces a apuntar sus excusas. Normalmente este tipo de cliente no es consciente de qué está haciendo el ridículo, así que no le interrumpas su discurso porque al pobrecito le hace ilusión. Apunta y luego te echas unas risas.
  • Y el grand finale: supuestamente entiende todo, pero te lo repite para intentar que cambies algo. El precio, el tiempo que tardas en hacerlo, los colores… Empieza con un «a ver». No. «A ver» no. Qué manía con ver. Pues tu empresa va como el culo y eso no lo has visto.

 

Llegado este punto, no cojas el trabajo y te voy a decir por qué. Este tipo de cliente, que te ha puesto tantas trabas, siempre promete pagar bien y a tiempo. Pero es mentira. No es que te pague mal y/o tarde, es que SPOILER no te va a pagar. Si en la primera reunión escuchas más de una de estas frases, huye.