De lo que te voy a hablar aquí parece una obviedad pero, por experiencia, te puedo decir que es uno de los pasos más ignorados que he podido ver. Cuando alguien se plantea ganarse la vida con un producto manufacturado debe tener en cuenta ciertos aspectos que van más allá del producto en sí. Vamos con un ejemplo. Imagínate que vendes bisutería hecha por ti. Pulseras de hilo dental (tan absurdo como suena). Lo normal es que ahora pienses en qué aspecto tendrían. Si le das un par de vueltas más vas a pensar en qué le puedes añadir (cascabeles, colgantes, hilos de colores). Incluso puedes plantearte cómo será el cierre, o los tamaños y grosores diferentes. Vamos ahora con otros puntos igual de importantes.

El acabado (tú no; el del producto)

No seas cutre. En serio. No seas cutre. Genera algo por lo que tú mismo pagarías. No me vale hacer algo que pueda estar «medio bien». Porque algo que está medio es básicamente una mierda. Puedes seguir llamándolo eufémicamente «medio bien», pero mediocre y mierda están al mismo nivel. Encárgate de que tu producto luzca, que sea bonito, que la gente lo quiera comprar.

Mano de obra

La mano de obra por ahora eres tú. Piensa muy bien si se te da bien eso que estás haciendo, si eres la mejor persona para realizarlo o si necesitas ayuda. Plantéate si todos los cumplidos que escuchas son reales o lo dicen por no desanimarte. Y no tengas miedo si escuchas una mala crítica, porque eso te va a hacer avanzar. Pregunta a desconocidos, métete en foros, sube tu producto a galerías online y deja que el público opine.

El tiempo

Cuando hayas conseguido un resultado óptimo, anota cuánto tiempo y esfuerzo te ha llevado hacerlo. Te recomiendo, seriamente, que lo cronometres. Puedes hacerlo con un cronómetro al uso, con tu móvil o con alguna aplicación. Por ejemplo TrackingTime, para Chrome. Yo la utilicé durante unos meses y me hizo darme cuenta de todo el tiempo que perdía chafardeando en las redes sociales mientras trabajaba. Te vas a sorprender.

Packaging y envío

Cuando empieces a vender te darás cuenta de que hay una parte fundamental: el packaging. No puedes enviar tu producto de cualquier manera, en un sobrecito de burbujas, o en una caja rancia. No es que no debas, es que no puedes. No te puedes permitir esas cutradas. Eso se lo puede permitir Aliexpress, pero tú no. Tú tienes más categoría. Busca cajas, envases, fabrícalos tú, ponle un lacito, una tarjetita decorada, una firma, una carta de agradecimiento. Lo que vaya más acorde. Pero piénsalo y hazlo antes de que te hagan un encargo que se te vaya de las manos. Hazlo antes de quedar mal. Lo mismo te digo con el envío. ¿Puedes escribir el nombre del destinatario a mano en el sobre? No, no puedes. Búscate la vida para imprimir etiquetas o pegatinas con tu marca. Pero no lo hagas a mano. Tú vales más que todo eso.

(Me encanta Aliexpress, pero no para ti)
No eres Aliexpress 

¿Qué tiene que ver todo esto con el marketing?

Voy a ser breve. Hay gente que hace un producto que es broza pero tiene un marketing de la leche. Página web, redes sociales a tope, un packaging espectacular, pero a la hora de la verdad su producto es eso, broza. Por desgracia conozco mucha gente que hace justo lo contrario. Objetos, productos, servicios maravillosos con muy mala presencia, muy mal marketing, y muy poco detallistas de cara a la galería. Eso está mal. Eso es caca, pero sobre todo, es una pena que trabajos tan bonitos desluzcan por no haber añadido un 1% de trabajo en rematar la faena.

Resumiendo. Lo que vengo a decir en este post es que la gente no se lo curra y hace mierdas. Mierdas que no venden. Usan fotos de bancos de imágenes. O hacen una aplicación móvil de un juego y usan música que es gratis, y luego te la encuentras en todas partes. Hay gente que vende bisutería y no tiene un buen acabado. Hacen bisutería pero no se puede poner porque el material es malo. Tu producto puede tener taras cuando se produce de forma industrial. Cúrratelo.