Valora lo que haces, cómo lo haces y en cuanto tiempo lo haces. En el post de hoy te explico de manera breve pero intensa los paso a seguir para ponerle precio a tu producto o servicio. Valorar tu producto también va a servir para que seas consciente de la calidad que aportas y la calidad que aparentas tener, algo que ya expliqué aquí.

Objetividad

Sin hacer spoilers, en los siguientes puntos te vas a encontrar con diferentes datos a tener en cuenta cuando valores tu producto. Lo ideal es que seas lo más objetivo posible, pero el entorno en el que nos movemos también va a determinar el valor de lo que ofrecemos. Por ejemplo, si das clases particulares de secundaria puedes pensar que el tiempo que dedicas a prepararlas y los resultados que das son dignos de 60€/hora. Pero lo cierto es que muy poca gente paga ese precio. Aunque la comparativa siempre va a estar ahí y es un recurso muy fácil, es mejor que te organices para no perder el norte y ser objetivo.

Eso sí, si es una puta mierda, es una puta mierda sin discusión. Y no pasa nada. Sólo tienes que mejorarlo. Tenía que decirlo. 

Balanza de gastos

Apunta: lo que gastas en material, el tiempo que empleas, lo que te cuesta el envasado, la caja y el packaging en general, y el envío. Incluye todo, absolutamente todo. Piensa en qué es lo más complejo que te pueden encargar y dale un precio a cada parte.

Variables del producto

Haz una tabla con todas las posibles opciones de tu producto. Desde la más sencilla hasta la que incluye enviarlo a las antípodas. Una vez que tengas todas las variables, puedes simplificar y crear rangos de precios. Simplificar tiene un objetivo, y es que no pierdas mucho tiempo cada vez que tengas un encargo o que alguien te pida un presupuesto. 

Plantéate también qué pasa si tienes un encargo demasiado grande y vas a necesitar ayuda. ¿Cuánto te costaría contratar a alguien para que te ayude?

Añade un extra

Te recomiendo que le añadas una cantidad extra, o bien un porcentaje. ¿Por qué? Pues porque a veces hay inconvenientes, problemas, accidentes, retrasos, que el cliente no puede detectar. Si te encargan una pulsera y te quedas sin material, tendrás que comprarlo donde primero encuentres y, seguramente te salga más caro. Imagínate que te equivocas con un encargo y tienes que repetirlo. O que el cliente se equivoca haciéndote el pedido, a veces te va a salir más rentable repetirlo que discutir con el cliente o pretender que te lo pago de nuevo, por mucho que el fallo sea suyo.

A parte del extra por improvistos, te recomiendo que añadas un plus porque tú lo vales. Así de claro. Un plus porque eres tú quien ha creado esa obra y tienes que ser la primera persona en valorarla. Es un extra creativo. Esto se da en todas las disciplinas artísticas. Hay ilustradores que añaden este plus, porque un garabato suyo vale más que un mural hiperrealista mío. Tiene su lógica. En el mundo del cine existe el caché, que es lo que las productoras pagan por ser tal o cual persona. Pues tú también tienes que tener un caché.

Compara con la competencia

Si tienes dudas con tus precios, busca un producto parecido y analiza su precio. Calcula a cuanto sale cada pieza que venden. Ten en cuenta que algunos productos se hacen de forma industrial, o con mano de obra barata. Depende de cuál sea tu producto, tendrás que pensar en grandes cantidades  o en piezas únicas.

Gastos de envío o procesado

Si estas pensando en enviar paquetes, te recomiendo que busques la vía más económica pero que te aporte más garantías. Puedes utilizar Packlink, un comparador de precios de paquetería muy sencillo y útil. En estos gastos de envío recuerda incluir todo aquello que vaya a hacer que tu paquete llegue mejor (papel de burbujas, corchos…)

Mañana te explico los pilares del Marketing.